CINE: OPINION Y CHISME por COSME
Los primeros treinta minutos de “Il Sorpasso” son de un acierto innegable. Dentro de la línea de la comedia italiana de calidad y con recursos de gran cine. Desde las primeras imágenes en que el personaje principal, Bruno (Vitorrio Gassman), recorre en su pequeño coche de sport una Roma vacía, que humea de calor, donde no es posible conseguir un teléfono ni un cigarrillo, el espectador entra de lleno en una atmósfera de gran humor y con ciertos atisbos de absurda poesía.
Pero este humor y esta involuntaria poesía que se desprenden de las imágenes y de los contrastes psicológicos de la trama, poco a poco se van agrietando hasta convertirse en una farsa nerviosa, en donde el incorregible “sorpassista” súbitamente encuentra su lugar dentro de una sociedad burguesa y deja de ser divertido, y hasta admirable, farsante, para convertirse en un cobarde, fracasado, incapaz de asumir ni su edad ni sus circunstancias.
Gassman es un actor de una versatilidad admirable, pero a nuestro entender sobre actúa su papel. No es Bruno, el pícaro apasionado de la velocidad en todo orden de cosas, sino Gassman dándonos una lección de teatro. Mejor esta Trintignant, en el papel del joven estudiante, tímido, temeroso, envuelto en el torbellino de esas veinticuatro horas de aventura absurda que lo conducirán a un término fatal.
Risi, con su absurdo final ha querido sorprender al público con un golpe de talento que le quedo grande. Las moralejas sobran en este género de obras menores.
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